Érase una vez en un pueblo de la antigua India, una pequeña cabra, y un sacerdote. El sacerdote quería sacrificar la cabra a los dioses… alzó la mano para cortarle el cuello cuando de pronto, la cabra empezó a reír. Él se detuvo asombrado, y le preguntó a la cabra
- “¿Por qué te ríes? ¿No sabes que te voy a cortar el cuello?”
- “Oh sí”, dijo la cabra, “me río, porque después de haber muerto y renacido como cabra 499 veces ahora renaceré como ser humano”.
Entonces la pequeña cabra empezó a llorar, y el sacerdote le preguntó
- “Ahora por qué lloras?”, y la cabra respondió
- “Por ti, pobre sacerdote. Hace 500 vidas, también yo fui sacerdote, y sacrificaba cabras a los dioses.”
El sacerdote cayó de rodillas y dijo
- “Te ruego que me perdones. De ahora en adelante seré el guardían y protector de todas las cabras de esta tierra.”
Lama Norbu, El Pequeño Buddha.
Se cuenta que hace tiempo se celebró una espléndida y maravillosa boda. Los novios eran considerados la mejor pareja de la ciudad. Un magnífico salón para la boda. Asistió un montón de gente. Era una boda donde todo fue maravilloso, excepto que al final la novia resbaló… y se dio de bruces contra la tarta.
Después de eso, la boda se convirtió en la comidilla de la ciudad, y parecía que los asistentes sólo recordaban ese fallo. En particular, la caída de la novia fue horrible. Los recuerdos felices que habían durado hasta entonces se desvanecieron por completo…
Enseguida vemos las cosas felices como algo natural, y aún así, aunque pase una única cosa mala, nos lo tomamos terriblemente en serio.
Tal vez… la propia gente hace que las cosas malas sean más serias de lo que son en realidad.
Akira-san, Aria.

Cuantas veces habré pensado esto… y al fin he encontrado las palabras en boca de este anime para expresarlas…
Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto”. A mí me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.
Gonzo TBA
Quizás deba aprender a hacer lo mismo… aunque lo difícil es saber encontrar la solución.
El dinero no da la felicidad.
O eso se dice…
Si nos paramos a pensar, podemos observar los siguientes axiomas…
- Uno consigue la felicidad haciendo las cosas que le gustan.
- Para hacer las cosas que nos gustan, necesitamos tiempo.
- Generalmente, podemos ahorrar tiempo, gastando dinero.
Así que, por transitividad e implicaciones hacia atrás, podemos decir, que el dinero da la felicidad no? 